«Memento mori» el mejor doping emocional para entrenar a tope

11.04.2021
«Memento mori» el mejor doping emocional para entrenar a tope


Cómo encontrar la máxima expresión de tu fortaleza en la debilidad de tu existencia


«Memento mori» el mejor doping emocional para entrenar a tope


Alfonso M. Arce

Dentro de toda la parafernalia que rodea al ejercicio físico, las camisetas estampadas con frases épicas junto a siluetas de soldados espartanos forman parte del paisaje que podemos entender como «normal». Tras estas imágenes, se esconden algunos de los principios del estoicismo como filosofía de vida. Una corriente de pensamiento que nos puede venir muy bien a todos, más ahora en estos tiempos de pandemia, y que quizás marque un punto de inflexión en tu manera de afrontar cada día y exprimir todos y cada uno de tus entrenamientos.

No hay nada más real en nuestras vidas que la muerte. Es la tabla rasa que nos hace a todos iguales. Al rico, al pobre, al bueno, al malo… a todos. Un ser que tiene la oportunidad de vivir una vida, tendrá que vivir su muerte. Esta idea no tiene por qué ser deprimente, todo depende de tu manera de enfocarlo. Puedes elegir una vida de relativo confort, evitando riesgos, asumiendo que eres una persona normal y corriente, que quieres llegar al final de tus días relativamente a salvo, sin haberte complicado en grandes propósitos más allá que los de tu propia existencia. Esta manera de vivir implica que dejarás este mundo sin saber jamás cuánto potencial había en tus capacidades.

Sin embargo, puedes elegir el legado de una existencia vivida con fuertes propósitos, moralidad, convicciones, compasión, coraje y fuerza para inspirar a otras personas antes de que tu cuerpo se convierta en polvo. Estos pensamientos te pueden sonar a una de esas diapositivas motivadoras que se suelen incluir en las presentaciones de muchas empresas. Frases hechas con el único objetivo de que sigas persiguiendo la zanahoria y dándolo todo por ellos. Si lo enfocas así, te estás perdiendo la parte interesante. Innumerables personas a lo largo de la historia de la humanidad han utilizado el recuerdo de la muerte como la manera de exprimir sus vidas y sacar de ellas todo su potencial como seres humanos. He aquí el «memento mori».




Un repaso histórico del «memento mori»


La traducción literal de «memento mori» sería «recuerda, vas a morir». A lo largo de la historia, lo han puesto en práctica desde los filósofos de la antigua Grecia, a los generales de las legiones romanas, pasando por monjes y sacerdotes de múltiples creencias religiosas. Para todos ellos, la meditación sobre la muerte era una ayuda para perseguir una vida plena. Una escuela de pensamiento en particular, el estoicismo, ha pasado a la historia como la filosofía que remarca una y otra vez la importancia de contemplar la muerte para poder exprimir nuestras vidas y hay múltiples referencias a ello en los textos de Epicteto, Séneca o Marco Aurelio, todos ellos famosos estoicos.




La frase exacta «memento mori» viene de una tradición romana. Cuando un general regresaba de una campaña militar especialmente exitosa, entraba en la capital desfilando sobre su carro y recibiendo los vítores de la población. Formar parte de ese desfile era la ambición de cualquier soldado con honor. Junto al general, detrás de él, un esclavo sostenía una corona sobre su cabeza y durante todo el desfile le susurraba al oído “Respice post te. Hominem te memento. Memento mori!”, cuya traducción sería “Mira detrás de ti. Recuerda que eres mortal. Recuerda que debes morir”. Esta frase tenía el propósito de contener el ego del general durante todo el desfile y hacer que no perdiese la perspectiva de su fragilidad real.




Cientos de años más tarde, en la Edad Media, memento mori dio lugar a una representación artística conocida como la «danza macabra o la danza de la muerte». Para ponernos en contexto, Europa estaba siendo arrasada por la pandemia de la peste negra, que tiene el dudoso honor de ser la que más muertes ha ocasionado en la historia de la humanidad. La muerte estaba en la mente de todo el mundo. La danza macabra era un recuerdo de lo universal de este hecho. Las obras artísticas reflejaban este pensamiento incluyendo una personificación de la muerte (normalmente un esqueleto) guiando a alguna persona – normalmente un papa, un rey, un emperador o un niño- hacia su tumba con un baile.

En el siglo XVII, pintores holandeses pusieron de moda un estilo de pintura conocido como «vanitas». Es un subgénero del bodegón en cuyas obras se incluían calaveras, fruta podrida, velas, flores muertas o marchitas sobre mesas, para recordar el momento de la muerte a quien las visualizara.




En el siglo XIX se dio el salto a la joyería y no era raro ver a personas de perfiles muy distintos, llevando algún anillo, algún colgante o amuleto con una calavera o incluso incluyendo la propia frase «memento mori». Hoy en día, podríamos decir que hay un resurgir de este pensamiento, puede que la situación actual nos haya recordado a todos que somos una mota de polvo en medio del universo. Un breve suspiro.

¿Pero qué demonios tiene que ver todo esto con el ejercicio físico?

«Memento mori» puede ser la herramienta que utilices para superar tus retos, algo con lo que encontrar la motivación para vencer cualquier obstáculo que tengas ante ti. Una especie de catalizador de tu determinación y de tu actividad diaria. No es sencillo. Simplemente el hecho de salir de la cama para afrontar los problemas de una nueva jornada, ya es tu primera prueba del día.

Si quieres lograr algunos objetivos específicos en cuanto a tu forma física o tus capacidades atléticas, «memento mori» es un «chute emocional» perfecto para salir del conformismo y hacer ejercicio. Cuando te levantes, piensa que vas a hacer lo que sea necesario para conseguir tus metas, independientemente de lo que se te ponga por delante. Recuerda tu mortalidad y utilízala para no malgastar tu tiempo vagueando en la cama, viendo programas de televisión absurdos o enganchándote a redes sociales, «espiando» vidas de gente a las que ni conoces ni les importas en absoluto. El hecho de que la muerte sea una certeza, no significa que tengamos que vivir instalados en un hedonismo puro. La autoindulgencia,  las excusas que te llevan a no hacer ejercicio, o a pasarte con la comida o la bebida, lo único que van a hacer es contribuir a que la muerte llegue antes, mientras que los hábitos saludables te ayudarán no solo a que tu vida sea más larga, sino a que puedas exprimirla con todo su potencial durante más tiempo.




Al fin y al cabo, pensar en la muerte como el fin, reduce tu existencia a un plano meramente físico. Si tu fortaleza de carácter, o tu ejemplo, ayuda a otras personas, de alguna manera tu esencia está trascendiendo a estar o no en este mundo. Igual tu fuerza de voluntad inspira a un amigo perezoso y da un cambio en su actitud. Si tienes hijos y crecen en un entorno de vida sana y activa, muy probablemente seguirán ese camino y lo trasladarán también a tus nietos. No cuentes los días, haz que cada día cuente. Y cuando te falten las ganas de ponerte a entrenar, ya lo sabes, «memento mori». Que la fuerza te acompañe.

Alfonso M. Arce 

                                                                                                                             
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